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entrevista publicada en el diario La Verdad (19/12/1998) -fragmento-

LV: En la hoja promocional del disco leo "existen muchas formas de describir un sonido, mil metáforas para ilustrar los sentimientos, las sensaciones. Y luego están las (inevitables) etiquetas: rock después del rock, psicodelia post-psicodélica, krautrock, neo-prog, space-rock...". Supongo que eres consciente de que tu disco acabará ubicado en las cubetas del post-rock.

SCHWARZ: Bueno, siempre será mejor que acabar en las del flamenco-pop. Aunque creo que la etiqueta que debería llevar sería "neo-psych-space-pop-open-minded-prog-rock-drug-induced-
folk-electronic-kraut-crooner".

LV: Una especie de estado sofrológico (entre la realidad y el sueño, entre la consciencia y la pérdida de control), la experimentación (intuitiva pero con sentido) y un considerable poso de melancolía. Estas me parecen tres claves, tres ejes sobre los que gira tu disco. ¿Estás de acuerdo, señalarías alguno más?

SCHWARZ: Estoy de acuerdo. Me gusta hacer música que te transporta, que te acerca a otros planos de la realidad, del subconsciente, música que funciona como una droga. Y también me gusta experimentar, aunque un poco al modo de los grupos de Canterbury, sin perder nunca el sustrato pop. En cuanto a la melancolía... supongo que no obedece a una elección voluntaria, es algo natural.

LV: Tu música tiene un indudable componente emocional, es más, la definiría como emocionalmente conflictiva. Pocas veces es diáfana y nunca se aprecia estática, un pasaje luminoso desemboca en otro gélido o hasta incómodo y aunque me parece considerablemente pop, finalmente queda una sensación no demasiado esperanzadora.

SCHWARZ: Bueno, no veo por qué una música teóricamente más fría ha de ser menos emocional. Los discos de Klaus Schulze o Kraftwerk me parece que expresan tantas emociones como los de James Brown. Lo único que cambia es la actitud, pero afortunadamente la música es algo más que actitud. En mi caso, esos pasajes de los que hablas sirven para ilustrar mis conflictos emocionales. Soy un tipo confuso, como la mayoría de gente que conozco, y vivo en un mundo confuso.

LV: Hay quien tal vez podría pensar que Schwarz es otro de esos tipos iluminados que creen haber descubierto la pólvora, otro artista para oyentes de alto coeficiente.

SCHWARZ: Espero que no. Mi música está hecha de sentimientos y a éstos tiene acceso todo el mundo. No hay nada que sea necesario comprender o analizar, sólo dejarse llevar. Ahora bien, mentiría si dijera que es un disco concebido para sonar en el puto hipermercado mientras la peña se gasta la paga en embutido de oferta. Sólo hace falta un mínimo de buen gusto para apreciarla, pero es el mismo que se precisa para escuchar, por ejemplo, a Ross o Los Marañones en lugar de a Amistades Peligrosas.

LV: ¿Es "These Songs Mean Nothing" un disco definitivamente underground? No me acabo de imaginar a alguien pillándose el disco de El Chaval de la Peca, el nuevo de REM y el de Schwarz... Aunque yo lo haría, no sé...

SCHWARZ: Bueno, el underground tiene más que ver con la exposición y la distribución que con la música en sí. No veo nada positivo en ser underground, ni tampoco negativo. Cada uno se mueve más en el terreno que puede que en el que quiere y el mío por el momento es el underground. Y no me siento a disgusto, vaya.

LV: No quisiera entrar en terrenos literarios, ni siquiera cinematográficos, pero incluso en la portada del álbum, y desde luego en sus canciones, hay un componente no sé si decir de ciencia-ficción, pero sí, cuanto menos, que sugiere una percepción un tanto alucinada, onírica, una especie de caos de algún modo organizado...

SCHWARZ: Como te puedes imaginar, es algo premeditado. La ciencia-ficción siempre ha sido una de mis grandes influencias, pero no quería que quedara en un par de referencias simpáticas a los hombrecillos verdes que están entre nosotros. La utilizo más para hablar de algo que está muy lejano, fuera del alcance de nuestra percepción. Y también del deseo de llegar hasta allí por cualquier medio, mecánico o químico, y experimentar nuevas sensaciones. Y bueno, alucinada, onírica y caótica son algunos adjetivos que me parecen acertados para referirse a mi música, o mejor a algunos aspectos de ella, porque otros son mucho más lúdicos.